La actualización disciplinaria en la docencia de la arquitectura


Podría definirse el concepto de disciplina como un conjunto de actividades dominantes,conocimientos, aptitudes y habilidades que constituyen un área definida de desarrollo productivo, empleo u oficio. La comparación con el concepto de profesión es requerido, en tanto que ambas se constituyen como facultad de una persona a realizar una actividad a cambio de la cual percibe una retribución. La noción de “disciplina” puede ser aún más amplio en tanto que no implica necesariamente estudios profesionales tal como el concepto de “profesión” podía sugerir.

Rocío Grediaga Kuri menciona que “los académicos desarrollan su actividad para cumplir una función social y constituyen, por tanto, un rol específico dentro de la estructura ocupacional”. Es difícil establecer al sector docente como un grupo homogéneo, sobretodo cuando concentramos la atención sobre el subgrupo de académicos que desarrollan su actividad en un nivel educativo superior. El alto nivel de especialización requerido para impartir clases a nivel licenciatura y posgrado implica que los profesores de cada profesión o cada especialidad sea menos numeroso, más específico y menos identificable con respecto a los docentes de otras áreas disciplinarias.

Si se consideran las condiciones educativas nacionales, donde las condiciones económicas o de desarrollo integral que se presenta como oferta a los profesores no son ideales, no es de extrañar que los especialistas requeridos para la formación de nuevos profesionistas combinen su labor docente con una actividad profesional desarrollada en el ámbito público o privado.  La ANUIES publica en el 2000 que de las plazas de enseñanza a nivel superior en México, el 30% son de tiempo completo, el 9% de medio tiempo, y el 61% por asignatura.

En la enseñanza de la arquitectura, tradicionalmente se ha favorecido la participación de profesores que combinan la actividad académica con la práctica de actos propios de la profesión, como el diseño o la edificación. Los profesores de planta son encargados en mayor proporción de los cursos generales y cursos introductorios del currículo, mientras que los profesores de asignatura son recurridos en los cursos terminales que involucran conocimientos más específicos.

Como menciona el mismo reporte de ANUIES, un gran porcentaje de los profesores en el área de arquitectura pertenecen a un grupo de arquitectos que ha desarrollado parcial o completamente su actividad en torno a la academia, sin haber realizado actividades de formación o actualización para el ejercicio magisterial.

La constante actualización en el contexto de la disciplina es una idea generalmente aceptada como positiva y necesaria. En aras de una actualización disciplinaria eficaz y eficiente resulta necesario abordar los distintos componentes de la disciplina específica. En este caso, para la arquitectura y la enseñanza de la arquitectura, podría mencionarse la actualización enfocada a las competencias profesionales (desarrollo ulterior de habilidades de diseño arquitectónico, actualización en conocimientos de materiales y sistemas constructivos novedosos, desarrollo de habilidades de trabajo adaptadas a nuevas tecnologías como el diseño bidimensional y tridimensional asistido por computadora, actualización de conocimientos enfocados a la sostenibilidad del proceso constructivo) que permiten al profesional de la arquitectura ser más eficiente en su producción laboral, más  responsable con su clientela, el medio ambiente, y el entorno social en el que se inserta. Es posible también enfocar la  actualización disciplinaria a conceptos relacionados con las demandas actuales del mercado (eficiencia energética,  responsabilidad social y ecológica, eficiencia en costos, responsabilidad urbanística), normatividad vigente (actualización del conocimiento relacionado con el reglamento de desarrollo urbano y reglamento de construcción local). Otra área de  actualización abarca las competencias docentes, aspecto en el que hay que reconocer la brecha entre ser un buen profesionista de la arquitectura y ser un buen docente de la arquitectura; las actividades propuestas para actualización serían metodologías de enseñanza-aprendizaje, actualizacón en teoría y práctica de la pedagogía del proyecto arquitectónico.

El involucramiento del profesor en actividades de mejoría comunitaria, bienestar social, así como aprendizaje sostenido en áreas periféricas a la disciplina (como puede ser el aprendizaje de idiomas secundarios, de tecnologías, talleres de comunicación, entre otros) no solamente impacta a nivel personal sino también en la propia área disciplinaria como consecuencia de un crecimiento a nivel humano.

En pláticas con profesores del área de arquitectura, se presentan coincidencias en las maneras de mantenerse actualizado en la disciplina: la revisión constante de proyectos de diseño en clases propias genera en el profesor una actitud permanente crítica; es fundamental la participación en clases impartidas por compañeros docentes como jurado, pues tanto el alumno como el docente se enfrentan a visiones diferentes en el muy necesario proceso de evaluación del trabajo; la mayoría revisa también constantemente un acervo diario de proyectos construídos alrededor del mundo disponibles en sitios especializados de diseño en el internet (un punto donde las nuevas tecnologías de información y comunicación pueden llegar a superar a los medios impresos tradicionales como libros y revistas periódicas, por el alto nivel de actualización y bajo costo de distribución); estudio de proyectos participantes en concursos de ideas; revisión de bibliografía reciente relacionada con teorías de arquitectura, historia e investigación; partipación en simposia y congresos de diseño a nivel local y nacional. Una minoría (que coincide generalmente con el sector de profesores universitarios de tiempo completo) menciona también la partipación en cursos de actualización académica (métodos didácticos, estrategias de manejo de grupos) o en diplomados de especialización en un área específica (historia del arte, principios de urbanismo, diseño orientado a la sustentabilidad, administración de la construcción, paisajismo, entre otros), así como la investigación y publicación de estudios.

La percepción general es que el profesor de arquitectura se encuentra en un proceso constante de actualización precisamente como resultado de su actividad docente universitaria, comparado con los arquitectos que ejercen profesionalmente en una empresa pública o privada, o bien en un despacho propio. Esta noción incluye tanto a los profesores universitarios de tiempo completo como a los profesores de asignatura que combinan regularmente la labor docente con una práctica profesional como diseñadores o constructores.

Autor
Oscar Fdo. Mendoza Lozano


Fecha
Enero 2012


Publicación
Periódico Factor